La mejor
película del año es -todavía- un misterio, pero está entre esas ocho cintas que
han llegado al olimpo de Hollywood en la 87º edición de los Oscar.
Los alrededor de 6.000 miembros de la Academia ya han elegido pero, mientras,
las casas de apuestas echan humo porque a estas alturas nadie, ni
"antesalas" ni sindicatos del cine, garantiza que su
favorita alcance la gloria.
El viaje vital durante doce años de Boyhood (Richard
Linklater) y
el recorrido por los sinuosos pasillos de un teatro de Broadway en Birdman (Alejandro González Iñárritu) encierran en ambos casos
frustraciones, miedos y sueños, aunque no podrían ser más distintas. Los dos
largometrajesparten como
favoritos para llevarse las ansiadas estatuillas doradas o, al menos, para
repartírselos en las categorías grandes de la noche. Con seis nominaciones,
Boyhood (Momentos de una vida) es un arriesgado experimento que arrancó hace
doce años cuando el director Richard Linklater reunió a su equipo para
proponerle rodar una película sobre la vida desde los ojos de un niño en periodos de una semana durante más de una década.
Sin un presupuesto extenso, el equipo de Boyhood se lanzó a ciegas a un proyecto
faraónico cuyo
compromiso se ha visto recompensado con nominaciones en las categorías más
importantes -entre ellas, mejor película, director, actor y actriz de reparto-
y todas las predicciones a su favor.
Nadie
tenía demasiadas dudas hasta hace apenas dos semanas de que Boyhood tenía todas
las bazas para llevarse el "premio gordo". Y, de pronto y casi por
sorpresa después de una carrera intachable, su principal competidora, Birdman,
le ha arrebatado casi por sorpresa el liderazgo en la carrera de los Oscar. Dirigida por el
argentino Alejandro González Iñárritu,
Birdman es una comedia retorcida sobre el significado del arte y su
comercialización, las carreras venidas a menos, el ego y las frustraciones que ha
entusiasmado en los últimos días a los sindicatos de productores y directores y ha dado así la vuelta a las
apuestas. De esta forma, la cinta se presenta como firme competidora en nueve
categorías, incluidas mejor película, mejor director, mejor actor -Michael Keaton que, como su personaje en Birdman,
renace del olvido-, actor de reparto -Edward
Norton- y actriz -Emma
Stone-.
Las
acompañan en la categoría de mejor película la interesante El Gran Hotel Budapest (Wes Anderson), que
arrebató el Globo de Oro a Birdman y que podría tener garantizado, al menos, el
Oscar al mejor guión original; El Francotirador (Clint
Eastwood), recién estrenada en España y cuya
nominación le aterrizó casi por sorpresa; Descifrando Enigma (Morten Tydlum),
un relato sobre la vida y trabajo del matemático inglés Alan Turing; La Teoría del Todo (John
Marsh), melodrama sobre el matrimonio entre el
astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer; Selma
(Ava DuVernay), que recuerda la lucha por el derecho a voto de
los afroamericanos liderados por Martin Luther King Jr.; y la frenética Whiplash (Damien Chazelle), que añade el granito
de arena más indie a una categoría de lo más variopinta.
Dura pugna en las categorías interpretativas
Al margen de la previsible lucha por el Oscar
a la mejor dirección entre Linklater e Iñárritu,
el abanico de posibilidades se abre al llegar a las categorías interpretativas,
que usualmente tienen especial consideración a las actuaciones con
transformación física. De esta forma, suena con fuerza el nombre de Eddie
Redmayne para
llevarse a casa la estatuilla por su brillante papel como Stephen Hawking en La
Teoría del Todo, aunque existen importantes posibilidades de que Michael
Keaton se alce
como mejor actor del año por su papel en Birdman. En las casas de apuestas, la
pugna no tiene claro ganador.
Dio en esta categoría la sorpresa Bradley
Cooper por su magnífica interpretación en El Francotirador,
para la que tuvo que engordar ocho kilos, y completan la lista el cómico Steve
Carell, recompensado por su trabajo también como actor de drama
en Foxcatcher, y Benedict Cumberbatch como el matemático Alan Turing y su
contribución a la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Por el
contrario, apenas existen dudas de que Julianne Moore se alzará con el galardón de mejor
actriz principal por su retrato del alzheimer en Siempre Alice.
La actriz, nominada en cinco ocasiones a los Oscar, podría alcanzar finalmente
su estatuilla en la madrugada del lunes por un papel que ha sido aclamado de
forma unánime por la crítica y que ha ganado todos los premios a los que ha
optado. Sus competidoras, Marion Cotillard por Dos Días, Una Noche, Felicity
Jones en La
Teoría del Todo, Reese Witherspoon en Alma Salvaje y Rosamund Pike en Perdida culminan la carrera a los
Oscar con clara desventaja aunque, como siempre, nadie canta victoria hasta
escuchar su nombre en el Teatro Dolby de Los Ángeles.
Para así igual de cerrada la elección de Patricia
Arquette (Boyhood)
como mejor actriz de reparto frente a Emma Stone, también entre las favoritas
para lograr el Oscar por Birdman, y la eterna nominada Meryl Streep por Into The Woods.
Una situación parecida se produce en la misma categoría masculina, donde J.K.
Simmons se perfila como ganador por su interpretación del maniático
profesor de música de Whiplash seguido por Edward Norton, que
brilla en un papel secundario aunque fundamental en el rompecabezas de Birdman.
Como es
costumbre, la 87º edición de los Oscar no ha estado exenta de polémica al haber
dejado de lado grandes nombres que sonaban fuerte en las apuestas y
que acabaron desinflándose, como fue el caso de Perdida (David Fincher), Interstellar
(Christopher Nolan),Nightcrawler (Dan Gilroy) o The Lego Movie, o al haber tomado
decisiones difíciles de comprender como la nominación de Selma a la categoría
de mejor película sin estar presente en el resto de categorías de peso. De
cualquier forma, aunque existan desencuentros o categorías con ganadores
claros, esta nueva ceremonia de los Oscar promete sorpresas, como
cada año, para los amantes del cine.

